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Por qué los bebés tienen terror nocturno y qué hacer con ellos

Como padres, todos esperamos tener que consolar a nuestros angelitos después de una pesadilla inquietante de vez en cuando.

Sin embargo, si alguna vez has visto a tu pequeño experimentar una pesadilla, ¡sabrás lo sincero que puede ser!

Echemos un vistazo a las causas de los terrores nocturnos y lo que puede hacer al respecto.

Pesadillas vs. Terrores nocturnos: ¿Cuál es la diferencia?

Para comprender la diferencia se requiere una comprensión básica de las diferentes fases del sueño:

  • Somnolencia: El bebé comienza a sentirse somnoliento.
  • Sueño REM (sueño de movimiento rápido): El niño puede rasgarse los brazos y las piernas y poner los ojos en blanco debajo de los párpados cerrados. La respiración también puede ser irregular.
  • Dormir bien: La respiración es más regular y el bebé más tranquilo.
  • Sueño no REM: Este es un sueño más profundo y será más difícil despertar al bebé.

La Academia Estadounidense de Pediatría (2013) proporciona aquí una explicación detallada de las fases del sueño del bebé.

Pesadillas

Los niños suelen experimentar pesadillas en el último tercio de la noche en la fase REM.

Esta etapa más fácil del “sueño soñado” es la razón por la que los niños mayores a menudo recuerdan la pesadilla y se alteran bastante cuando se despiertan.

Terrores nocturnos.

Los terrores nocturnos ocurren más temprano en la noche, durante el sueño profundo no REM.

Por lo tanto, los niños a menudo no los recuerdan a la mañana siguiente. Jodi A. Mindell, autora Durmiendo toda la noche, explica que esta es la razón por la que los terrores nocturnos son generalmente más dolorosos para los padres que para el niño.

¿Cuáles son los signos de un terror nocturno?

Aunque su hijo no recordará haber hecho estas cosas, aquí hay algunas señales que debe tener en cuenta:

  • gritar, llorar o gritar
  • que parecen asustados o confundidos acerca de dónde están
  • decir tonterías o gorgotear
  • no te responde / no te reconoce cuando les hablas
  • tirando cosas
  • arrojándose con pies y brazos
  • mojar la cama

¿Qué causa el terror nocturno?

Babysleepsite.com explica cómo el terror nocturno aparece como un “problema” cuando los bebés pasan de una etapa a otra del sueño.

¡Una parte del cerebro está tratando de mantenerlos dormidos y la otra está tratando de despertarlos! Su bebé puede estar “peleando” entre despertarse y dormir: temblando, gimiendo y chillando.

Los posibles factores que pueden hacer que los terrores nocturnos sean más probables incluyen:

  • sucesos estresantes de la vida
  • ciertos medicamentos
  • no dormir lo suficiente (considere la calidad del sueño de su hijo durante el día)
  • demasiada cafeína (algo en lo que pensar si está amamantando)

El Servicio Nacional de Salud británico también dice que el terror nocturno puede ser más común si hay antecedentes familiares de sonambulismo.

En algunos casos, una condición llamada apnea del sueño puede desencadenar terror nocturno. Aquí, las amígdalas agrandadas pueden dificultar la respiración durante la noche. El reflujo severo también puede ser un desencadenante.

Siempre consulte a su médico si tiene alguna pregunta sobre la salud de su hijo.

¿Cuánto durará un terror nocturno?

Los terrores nocturnos en bebés y niños pequeños son episodios relativamente cortos, ¡afortunadamente!

Por lo general, solo durarán entre 1 y 5 minutos. Incluso en niños mayores, es poco probable que dure más de 10 a 15 minutos.

Además, no se sorprenda si su hijo experimenta más de una noche de terror en la misma noche.

¿A qué edad es el terror nocturno más probable?

Los terrores nocturnos son increíblemente comunes y son más probables entre las edades de 3 a 18 años.

Sin embargo, pueden comenzar aproximadamente a los 18 meses de edad. Un estudio encontró que el 40% de casi 2,000 niños experimentaron terror nocturno entre las edades de 2,5 y 6 años.

Hasta los 12 años, tendían a salir de esta fase.

¿Debería preocuparme?

Los terrores nocturnos son completamente normales, aunque esto no hace que sea más fácil ayudarlos como padres.

No causan ningún daño psicológico a largo plazo a los niños que los experimentan: ¡nieto! Siga leyendo para asegurarse de que su hijo esté seguro si experimenta uno.

¿Qué tengo que hacer?

En primer lugar, ¡trata de no entrar en pánico!

  • No intentes despertar a tu bebé (Es posible que se preocupe más si se despierta y no te reconoce).
  • No trates de abrazarlo (esto puede volverlo salvaje)
  • Quédate con él hasta que termine el episodio.
  • Habla con calma
  • Ponte entre el bebé y cualquier cosa que pueda lastimarlo. (cabecero, barras de cuna, etc.)

También puedes tomar precauciones antes de cama como lo harías con un sonámbulo.

  • Retire juguetes y obstáculos del suelo.
  • Bloquear las ventanas y puertas exteriores accesibles
  • Asegúrese de tener una puerta de escalera segura

Después de que el miedo se acabe, puede optar por consolar a su hijo o dejarlo oculto y tranquilo.

No lo olvide; lo más probable es que no lo recuerden al día siguiente, ¡así que no está mal por dejar que procrastinen después de eso!

Sin embargo, si nota un patrón de terrores repetidos en una noche, puede valer la pena despertar a su hijo una vez que haya pasado el primero. Intente hablar con ellos mientras les cambia los pañales para despertarlos.

Esto puede evitar que vuelvan directamente al sueño profundo y repitan el terror de la noche.

¿Puedo prevenir el terror nocturno de mi hijo?

Desafortunadamente, no hay formas garantizadas de prevenirlos, ¡pero aquí hay algunas cosas que puede probar!

  • Ayuda al bebé a relajarse Al seguir una rutina constante a la hora de acostarse, su bebé puede estar más relajado y esto puede reducir la probabilidad de un trastorno nocturno. Elija una rutina que se adapte a sus necesidades; un baño caliente seguido de un juego tranquilo o la lectura de un libro puede ser un buen punto de partida.
  • ¿Están ansiosos? Si su hijo tiene la edad suficiente para hablar, puede intentar hablar con él al día siguiente para ver si algo lo pone ansioso. Probablemente no valga la pena traer el horror de la noche; sin embargo, como no lo recordarán, ¡podrías asustarlos!
  • Anote cuando suceden los horrores Si los episodios parecen ocurrir a la misma hora cada noche, intente despertar a su hijo 15 minutos antes. Manténgalo despierto durante 5 minutos antes de dejarlo dormir nuevamente. Pruebe esto durante una semana para ver si tiene un efecto positivo.
  • Establecer un horario Una rutina regular de dormir y alimentarse durante el día puede hacer que el bebé se sienta más seguro y estable, así como asegurar que esté bien descansado hasta la hora de acostarse.
  • Pedir ayuda Aunque estas experiencias están muy extendidas, si su hijo tiene terrores nocturnos repetidos todas las noches, trate de buscar el consejo de su médico si hay una causa raíz.

Zzz …

No será agradable ver a su hijo experimentar estos trastornos nocturnos, pero trate de recordar: ¡es una fase! ¡Y como tantas fases del bebé, pasará!

Hasta entonces, trate de ser reconfortado por el hecho de que su pequeño paquete de alegría se despertará sonriendo y gorgoteando como de costumbre a la mañana siguiente.

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